Adrian Bar: el adiós a un pionero del auténtico rock nacional. Por Hugo Bertone.
Este martes 27 de enero, ha partido de esta tierra uno de los pilares de lo conocido como Rock Nacional, Según lo confirmado por su productora. Tenía 73 años y una más que importante trayectoria en materia musical y cultural. Su figura resulto esencial en tiempos donde el estilo más contestatario surgió de un modo furioso y profundo.
A fines de los 60 supo generar un sonido distinto, en pleno trance de fusionar el más crudo rock con orquestaciones clásicas, siendo el encargado de abordar la amalgama de estilos y precursor del sonido que posteriormente abrazarían bandas como El Reloj. Orions Beethoven fue la banda que resulto revelación del festival pin up de 1969 arrancando un destino sin ambigüedades
Adrián Bar resulto el arquitecto de toda aquella base sonora por demás diferente, poniendo su guitarra al servicio de la construcción, generando 4 discos de excelencia artística y honestidad musical.
BAR Y SU POSTURA DE INDEPENDENCIA SAGRADA
El guitarrista siempre estuvo al margen de lo conocido como mainstream musical, se ubicó más allá del mundo de las luces rockeras y el estrellato. Durante su carrera su piedra filosofal resulto el arte en si, y todo el desarrollo que concreto a través de sus composiciones y su participación en una legendaria agrupación llamada Triciclosclos, orientada desde la sátira y la comicidad a cuestionar en tono de rock. Aportando su conocimiento supo disfrutar de las muchas performances que brindo y su rango sonoro a una banda legendaria. Los caminos de la independencia no le resultaron sencillos, pero con el temple y la convicción de lo necesario, fue consecuente consigo mismo, siendo respetado por sus colegas e inspiración pura para muchos guitarristas. Lo auténtico sin concesiones era su lema, en un mundo que comenzaba a consumir modernidad liquida y productos pasajeros: Bar fue todo aquello que expreso en una mitológica canción del repertorio rock más sentido: Toda la noche hasta que salga el sol, tocando en una banda de rock n roll…
Allí radico el sentido de todo aquello que vino a ofrecer y que muchos de nosotros supimos comprender y admirar en los 80; aquel guitarra muy parecido a Johnny Ramone, dibujaba líneas armónicas que sacudían y nos hacían vibrar.
En sus últimos años supo de modo esporádico presentarse en diversos eventos y concebir una obra literaria que logro dar a luz: “Bueno Nada” resulto legado póstumo, que entre anécdotas interesantes, relatos biográficos, poesía y letras, muestra su universo, su alma y su pensamiento.
No se realizará una despedida publica por el momento, sus cenizas serán esparcidas en Santa Clara, allí, cerca de algo esencial y trascendental como lo es el Mar.
Adrian Bar ya es luz, y una de las necesarias dentro del sendero del crecimiento y el entender puntos de lógica y claridad humana y siempre estará volviendo en la esencia más pura y continua de su ser: Su sagrada música.
Hugo Bertone (desde la redaccion de Radio Autentica)
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