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Hoy nos dejo algien que nacio en una vieja primavera del año 29, con la mision de reverdecer el campo artistico, un referente absoluto de la actuacion, me animaria a decir mundial, un ser que desde su trinchera cultural brindo lo mejor de su ser, abriendo senderos mas que relevantes y convirtiendose en otro Orgullo nacional para  nuestra tan vapuleada cultura.

Hector se fue, luego de haber vivido una vida plena, constituyendo una familia, ligando los puentes del compromiso social que debe poseer todo actor con el de la sensibilidad y el histrionismo. su vasta trayectoria genero mas de 150 filmes donde supo poner una rubrica diferente, amar y hasta odiar sus roles tan bien definidos, un trabajador del arte que supo comprender hasta su ultimo aliento las consignas que se deben generar, aquellas que proceden a mostrar el bonus track que todo artista debe poseer.

Porteño de nacimiento, amado en toda españa que lo cobijo y convirtio aquella tierra en su segundo hogar, fue catapultado a la popularidad a traves de su papel de militar extremo en aquella épica escrita por el inmenso Osvaldo Bayer y dirigida por el inefable Hector Olivera llamada La Patagonia Rebelde.

Luego arribaron trabajos del nivel de La tregua, La historia oficial, Camila, Yo, la peor de todas, Tango feroz, Plata quemada y Caballos salvajes que resultan apenas algunos títulos de una filmografía atravesada por la denuncia de la injusticia social, la memoria histórica y la defensa de los derechos humanos.

Producto de las amenazas de la fatidica triple A, decidio emigrar hacia la madre patria, sin retornar a nuestra tierra, pero jamas perdio vinculo con su pais, o con su devenir historico.

En sus últimos años, Alterio regresó a los escenarios porteños con una muestra teatral íntima y profundamente emotiva que articulaba dramaturgia, poesía y tango llamado Mi Buenos Aires Querido. Lejos de la solemnidad, Alterio supo despedirse de los escenarios con la misma honestidad que caracterizó toda su obra. En ese espectáculo final, estrenado cuando ya superaba los 90 años, la emoción no era un gesto retrospectivo sino una presencia viva y sumamente activa.

Durante la transición democrática, su regreso simbólico al cine argentino fue clave. En La Historia Oficial encarnó a un empresario cómplice de la dictadura, en una actuación incómoda y fundamental para pensar el terrorismo de Estado. Más tarde, junto a Marcelo Piñeyro, dio vida a personajes que cuestionaban el cinismo del poder y el avance del neoliberalismo. Su José de Caballos salvajes,aquel viejo anarquista que grita “¡La puta que vale la pena estar vivo!”, quedó grabado en la memoria popular como una síntesis de su propia filosofía vital.

Arte y parte de lo mejor de nuestra cultura, fue el profesor libre y luchador en la fabulosa El Ultimo Tren, o el adulto mayor enamorado en El hijo de la Novia. Represento la trascendencia del actor contemporaneo y el recuerdo vivo desde peliculas inolvidables, la conciencia de saber donde ubicarse, el icono de ejemplo de nuevas generaciones, auel que, como dice su amado tango, jamas se fue, siempre estuvo volviendo y con el, la llama eterna de arte seguira brillando cada vez que su figura y su particular voz, emitan ese candor magico que propone lo mejor de nuestro mejor acto cultural.

Gracias por todo, querido Hector.

Hugo Bertone (desde la redaccion de Radio Autentica)

Autor: admin